Comencé por lo más rácional y equilibrado que me ofrecía la vía médica, una NUTRICIONISTA. Ella, toda una profesional de la alimentación me pesó, midió, tomó la presión arterial y finalmete me pidió un listado pormenorizado de todo lo que había comido el día anterior, sin omitir ni un fugaz dulcecito. A medida que yo le reseñaba un abundante desayuno con jugo de naranja, dos huevos, un poco de mayonesa, tres panes, un poco de margarina, dos tazas de té y etc, la cara de la PROFESIONAL DE LA ALIMENTACIÓN se transfiguraba de desagrado y asco a tal punto que de ahí en adelante mentí sin escrupulos aduciendo una dieta rica en frutas, verduras y jugos cuando en realidad me había desquitado comiendo porque ese sería el último día de desequilibrio y gula.
Sumando en su pequeña cara de ratón meticuloso, me contó como 2000 calorías, con un porcentaje de grasas y otros términos que por lo engorrosos preferí olvidar. Mmmmmmmmmm, mal, mal, mal. Me miró de arriba abajo y deduje por su mirada que si yo me merecía algo por la forma en que me veía, era la muerte.
Lo primero fue reducir mi vida a una dieta de 1000 calorías, una especie de comida para faquir y enfermo terminal; lo segundo fue el ejercicio: necesitaba apuntarme con urgencia a un gimnasio donde gastara las pocas energías que me quedaran con la dieta enterior y finalmente que tendría que asistir a un control semanal para ver como se desarrollaba la pérdida de peso.
Reducir mi vida a 1000 calorías no fue difícil por el primer par de horas, pero la cosa fue decayendo a medida que todos comían los mismos manjares de siempre en mi hogar, mientras yo trozaba con esmero dos hojitas de lechuga y un deslucido huevito cocido en medio de un inmenzo plato blanco.
Pero seguí adelante con una tímida luz de esperanza y sin imaginarme que el paso más trascendental de mi vida se gestaría enfundada en un estrecho (a punto de estallar) traje de gimnasia.

Oh si, que buenos recuerdos el primer dia con el nutricionista y los dias consecuentes con la dieta! jajajajaja
Como estas? pues te dire que si no fuimos a la misma "nutricionista" entonces la que yo tuve el error de visitar se parece mucho a la tuya, si antes de entrar donde ella tenía baja el autoestima, después de mi cita con ella salí sin autoestima jajajaja!
Los nutricionistas (No todos, aclaro, ha de existir alguno bueno en el mundo... espero) creen que la grasa detiene las palabras ofensivas que salen de sus cultas bocas y no solo los nutricionistas, ciertas personas tambien creen eso. Pero no! Para nuestra fortuna hay gente que ve a las y los gorditos como la gente normal que en realidad somos....
En mi blog hay una direccion de un chico de España, es excelente blog!!
Anyway Cuidate mucho y un saludo, animo no nos queda de otra